de Justo Aznar, Director del Instituto de Ciencias de la Vida, Universidad Católica 
de Valencia, Ex Presidente de la Sociedad Española de Hemostasia y Trombosis

1. Se han notificado repetidamente casos específicos de acontecimientos tromboembólicos en personas que han sido vacunadas con el

AstraZeneca. Si bien eran ocasionales, publicándolos sin la debida evaluación médica, esto llevó a muchas personas a creer que existía un alto riesgo de sufrir uno de estos accidentes luego de recibir la vacuna y, como resultado, llevar a un grupo de población numerosa a rechazarla. , que parece médicamente injustificado.

2. Los accidentes trombóticos pueden ser causados ​​por isquemia cardíaca, accidente cerebrovascular isquémico o trombosis venosa. Aquí solo nos referiremos a la trombosis venosa, que es la complicación que se produjo tras la vacunación con AstraZeneca (una vacuna que ahora se llama Vaxzevria). En la población general, la incidencia de trombosis venosa es de aproximadamente 1-2 accidentes por 1000 personas-año. La incidencia de trombosis venosa en los vacunados por AstraZeneca, aunque no está bien determinada desde el punto de vista médico, puede ser calculada por los vacunados en la Unión Europea y Reino Unido y los accidentes de trombosis venosa detectados en ambos grupos de personas.

En el Reino Unido, se han vacunado 18 millones de personas y se han detectado 30 accidentes que han provocado la muerte de 7 pacientes. Con fecha 7 de abril Agencia Europea de Medicamentos, publicó un informe en el que señala que de los 25 millones de personas vacunadas en la Unión Europea, hubo 62 casos de trombosis del seno cerebral y 25 casos de trombosis esplénica, que dejaron 18 muertos. Es decir, evaluando ambos datos en conjunto, se puede afirmar que la incidencia de trombosis venosa por vacunación con AstraZeneca es aproximadamente del 0,00006%.

Sin embargo, la incidencia de trombosis venosa en personas que se infectan con SARS-CoV-2 y posteriormente desarrollan COVID-19 varía entre 14 y 17%. Es decir, una incidencia mucho mayor que el riesgo de trombosis venosa en la población general.

3. Por otro lado, está médicamente comprobado que hay individuos o grupos de la población que tienen mayor riesgo de sufrir eventos tromboembólicos, tanto en situaciones que pueden catalogarse como fisiológicas, como el embarazo, ya sea por tratamientos específicos, tales como anticonceptivos hormonales o terapia de reemplazo hormonal en mujeres menopáusicas. Asimismo, tras un traumatismo severo y especialmente en personas portadoras de algún factor genético que las predisponga a problemas tromboembólicos, como deficiencias de proteína C, proteína S o antitrombina.

4. Por otro lado, se sabe que existen circunstancias transitorias en las que el peligro de contagio por SARS-CoV-2 Está en aumento, como es el caso de los profesionales sanitarios que trabajan en unidades hospitalarias con pacientes con COVID-19, los cuidadores que trabajan en residencias de ancianos y también todos aquellos profesionales cuyo trabajo requiere una relación social mantenida en el tiempo con muchas personas.

5. Teniendo en cuenta lo anterior, opinamos que todas aquellas personas que no estén incluidas en los grupos de riesgo antes mencionados pueden vacunarse con AstraZeneca sin mucho temor, porque, como ya hemos mencionado, los beneficios de la vacunación son mucho mayor que los riesgos que puedan derivarse de ella. No obstante, las personas incluidas en el tercer apartado deben posponer su vacunación hasta que desaparezca el riesgo y si por alguna razón necesitan vacunarse, hacerlo con una vacuna de ARNm, ya que tras la vacunación con ella no se detectaron casos de tromboembolismo en el último.

Además, las personas con un factor de riesgo tromboembólico congénito deben consultar a un especialista antes de vacunarse.

6. Las personas incluidas en la sección 4, que corren mayor riesgo de contagio, deben vacunarse.

7. Por último, nos parece interesante destacar que se acaba de publicar un trabajo en el que, aparentemente, se detecta una posible causa de eventos tromboembólicos en pacientes vacunados con AstraZeneca, cuando se comprueba que desarrollan una imagen similar a la trombocitopenia inducida por heparina, aunque con un perfil serológico diferente. Si esto se confirma, podría abrir una posibilidad prometedora de tratar a pacientes con problemas tromboembólicos secundarios a las vacunas COVID-19.


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